El grupo zaragozano de investigación Tecnodiscap tiene como labor adaptar los avances tecnológicos a la vida hogareña para facilitar la independencia de los discapacitados y las personas mayores.
Pero no solo esto, sino que también han puesto en marcha otros mecanismos de tecnología domótica, como el control de luz y el de temperatura ambiente gracias a un interfaz táctil. Con este sistema el personal recibe avisos si la temperatura, los niveles de luz o el estado de las puertas y ventanas no cumple con los parámetros establecidos y personalizados para cada residente.
Junto con CAITA -el Centro Aragonés de Investigación en Tecnología Asistiva-, Tecnodiscap tiene el objetivo de «mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, partiendo siempre de la base de sus necesidades reales», comenta Alba Jiménez, otra investigadora de la entidad.
«Esta tecnología pretende prolongar la vida independiente de las personas de la tercera edad en sus propios domicilios», concreta Jiménez. Pero no solo esto, sino que aparte de mejorar la calidad de vida del usuario, sus familiares y sus cuidadores, también se puede conseguir un ahorro económico, ya que la tecnología domótica permite el retraso en el ingreso en centros y residencias de mayores.
Investigaciones reales para casos reales
Al contrario que otros proyectos, en Tecnodiscap fundamentan todos sus avances desde una base real. «Trabajamos con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales, con colegios de educación especial y con entidades sociales de atención a personas mayores y con discapacidad en Aragón», explica Alba Jiménez, también investigadora del centro. «Así ellos nos muestran sus necesidades reales y nosotros buscamos soluciones accesibles en la tecnología».
De esta manera CAITA-Tecnodiscap comenzó a desarrollar sus nuevos proyectos, que ahora están siendo presentados en distintos países dentro de las conferencias ‘Llevemos los resultados de investigación a la realidad’ del proyecto MonAmi , en el que el grupo de investigación participa desde hace cuatro años junto a 14 universidades y empresas de siete países distintos.
Mediante MonAmi lo que se pretende es hacer universal el acceso a los servicios, bienes de consumo y servicios públicos a través de tecnologías avanzadas, de manera que se asegure la igualdad en la posibilidad de participación de absolutamente todos los ciudadanos dentro de la llamada ‘sociedad de la información’.




